La felicidad a traves del sufrimiento,
la algarabia del desastre;
en un festin de pieles y huesos,
que den paso a la orgia interminable.
Juguemos a la cuerda floja,
y caigamos sobre el concreto,
que la vida debería ser muy corta,
y la sangre larga en su derrame.
Matemos aun mas personas
de las que podamos contar con los dedos;
hagamos la mañana se tiña roja,
que nos bañe en sangre del adepto.
Que locura sea el heraldo del momento,
y que nos guie a un sin fin de brebajes;
que nos hagan olvidar porque reimos,
porque lloramos y porque matarse.
Toquemos la melodia de la ternera,
que destazo de los hombres-animales,
que por dentro llevo a mis amigos,
al menos hasta tener que excusarse.
Y desangremos juntos como carroña,
para los gusanos nacidos de los males;
muramos en el instante preciosa,
que la vida no me sabe desbordante.
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