domingo, 19 de marzo de 2017

Idealista de relaciones

Cuando empiezo a hablar de relaciones, mis amigos terminan por culparme de mi soledad. Dicen que soy un idealista, buscando siempre la perfección sin perder nada, sin dar algo a cambio. Es dificil contradecir la verdad, aun si es a medias. Siempre hay trasfondos.

Mi primera pareja me acompañó después de cumplir la mayoria de edad, mas no esperé por voluntad, tanto fracaso social debería ser un delito. Así entonces, recuerdo a la chica con la nariz rota cuando intenté protegerla, a la hippie que supo mis sentimientos después de tener pareja, y a la que jamás hablé hasta que mostré un anillo. Tenía tanto por dar, pero pocas palabras y un infortunio de sobra. 

La primera mujer que me quiso, lo hizo tanto como deseó, la segunda tanto como sabía y la tercera tanto como le permití. Hubo más mujeres, pero estas tres dejaron huella en mi líbido, me dieron lujuria, compatibilidad y calma, y nada de eso bastó. Huí cada vez que el hambre acechaba, siempre buscando saciarle con sabores de nube y sueños, de carne y caricias, que terminaron por dejarme en los huesos.

Dicen que soy un superficial porque me cautiva un bello rostro, mentiroso aquel que no tenga primera impresión. Idiotas quienes pelean cada semana y dicen ser almas gemelas. Ingenuos quienes dejan las conversaciones para la cama. 

Para mí, no hay quien perfecto, no hay mejores rasgos. Dejemos la ingenuidad y las idioteces, y tengamos un amor como debe, cautivador en cuerpo y alma, que inspire no sólo deseo, sino también ganas de vivir, de crecer como personas, de envejecer. Si eso me hace idealista, lo soy entonces. 

sábado, 18 de marzo de 2017

Helena

Se hacía ya tarde para la fiesta. Mi terapeuta tiene muchos malos hábitos, alcoholizarse, fumar, el juego, pero hay uno que particularmente no me molesta: llevar a sus pacientes a sus parrandas. Esta vez, sin embargo, se trataba de algo más formal que una discoteca, era el cumpleaños de la hija de un amigo suyo. Helena cumplía los 18 años en un lugar repleto de mayores. Su padre, el escritor Armando Mon Ceviche, realizaba reuniones de sus círculos sociales cada que la ocasión lo ameritara, y eso incluía los cumpleaños de sus hijas. Así entonces, se proyectaba un escenario impresionante de empresarios, figuras políticas y... mi terapeuta, que estaba atiborrándose de canapés y champán.

A decir verdad, era imposible no sentirse incómodo. Me sentía un intento de hombre frente a tanto éxito y más aun, que nadie era menor de treinta, con la excepción de Helena y sus hermanas, esas brujas con cigarrillos combinando a la perfección con sus vestidos rudimentarios y sus parejas completamente fuera de lugar que me causaban náuseas. Pero Helena era diferente. Puedo pensar que don Armando decidió proteger más a su pequeña hija, y lo había conseguido. Se notaba en su timidez, en su elegancia y belleza inmaculada, su vestido azul que no mostraba más de lo necesario, todo en ella inspiraba recato, pero a mi me inspiró deseo. 

Me acerqué lentamente a su lugar, esperando mi turno entre tanta figura célebre e hipócrita que llegaba a saludarle, hasta que por fin estuve en su rango de visión, saqué una libreta y pluma, y empecé a escribir de su belleza. Efectivamente, terminé por llamar su atención y en un parpadeo, se encontraba frente mío preguntando lo que hacía. Nos sentamos un momento y platicamos como hacía mucho no lo hacía. Helena parecía disfrutarlo tanto como yo, quizás por razones diferentes, pues era la única persona con la que realmente podía hablar en aquel lugar. Todo iba tan bien que el tiempo pasó volando, y don Armando terminó por llevársela para realizar el brindis principal. Después de eso me desperté.

Desde ese día, empecé a buscar un terapeuta problemático pero agradable, en busca de la Helena de mis sueños, que sigue apareciéndose durante cada parpadeo.


jueves, 16 de marzo de 2017

Mi amiga Laura

Mi amiga Laura frecuenta a un hombre terrible. Siempre llega como si fuera un amigo, pero cada vez que toma, y lo hace muy seguido, empieza a decirle dobles sentidos y demás obscenidades, a lo cual ella sólo se ríe, argumentando que no es algo de siempre. Sin embargo, desde un tiempo que lo hace en completa sobriedad y eso si no tiene excusa. A escondidas de Laura, hablé con él pero es difícil responderle al espejo.

domingo, 12 de marzo de 2017

Inercia

La deriva no se ha ido, sigue aquí. Está tatuada en mi piel pálida, en mis ojos cansados de dormir y en mis sueños que cada vez recurren más a la cotidianidad para contentarme.

Aparece en el humo de cada cigarrillo que veo en la calle o en la casa, donde sea que los cuerpos se dirijan a la deriva. Los caminos ya no llevan a Roma, pero si que se cruzan en este punto gris, donde puede que no volvamos a ver color.

Seis meses ya que hice algun cambio, seis meses de inercia y silencio, escuchando el tic tac del reloj, viendo el mismo punto en la pared donde hace tiempo dejé mi sangre marcada.

Ahora que mis dedos se quedan sin palabras, sé que no podré continuar de este modo. Tengo que caminar o morir, y quizás con suerte, las dos.

Amor

"Quiero creer en ti" susurró ella
"Eres una herramienta" dijo la lujuria
"Ojala fueras real" sollozó la tragedia
"NO LO PERMITIRÍA" gritó el destino
"Quisiera decirte que es real" le respondió

Una lagrima cae por su mejilla

"Por un momento, lo fui"

viernes, 10 de marzo de 2017

Escenario perfecto

Era el modelo de escenario perfecto. La noche se había encendido en el bosque, el frío era poderoso pero un aliado de las circunstancias, pues acercó a esas dos almas de a poco a la fogata, hasta que sus rostros quedaron iluminados por el fuego. Estaban solos, lo suficiente como para sentirse cómodos, acompañados del viento y de los sonidos ocasionales de la vida nocturna. No había espacio para el miedo, tampoco para razones, titubeos o tristeza, el alcohol los había corrido a todos e invitó a pasar al corazón.  

El empezó a abrirse, a decir lo que de antemano ya se sabía, el secreto a oídos, el sentimiento más sincero que se ocultaba siempre tras una sonrisa conformista. Pero entonces, ella empezó a decir lo que tampoco era un secreto, y de poco, las estrellas se ocultaron, el frío se volvió cruel, la fogata se extinguió, la cerveza se metabolizó y en ese momento ni siquiera el bosque fue suficientemente grande para ocultar la tristeza. Ella lloró, el se quebró y a pesar de ser el escenario perfecto decidieron "quizás en otro momento".

jueves, 9 de marzo de 2017

Dedicatoria

A ti que me olvidas en la ausencia,
que canjeas mi amor por baratijas,
y encierras los pesares con candado.
Aquella que fue mi cero culpa,
mi primer desliz, mi segundo eterno,
mi tercera persona, mi cuarto vacío.
A ti te dedico la canción perdida,
la que no quiero encontrar
llorando a un costado de mi cama.

Te ofrezco mi silencio huraño,
mi poesía desgastada y repetida
que algún día dijiste haber llorado.
Te regalo un ramo de no me olvides,
con el significado más amargo,
pero también más humilde entre las flores.
Tuyos son ahora mis descuidos con desdicha,
mis críticas acerbas
y mi indiferencia entre las damas.

Pues hoy desecho lo que no aceptaste,
mis sueños de familia y de cariño,
mis años de incoherente fidelidad.
Mis platillos de cena para dos,
la botella de vino que me terminé,
los regalos de momentos que no existieron.
Mis masajes cuando volvieras del trabajo,
mis cariños continuos,
labios que nunca dieron con los tuyos.

Hoy te dedico un adiós.