Él es un gran amigo. Un hombre con un don para simpatizar a los demás, la mayoría le tenían un gran aprecio y confidencia (ideal para su carrera de psicólogo), mientras que el resto de amargados le tenían cierto desprecio, quizás debido a la envidia pues siempre se encontraba rodeado de gente de toda clase, incluyendo así mujeres hermosas. Parte de su encanto residía en un instinto dormido para con sus amigas, que se traducía en alguien confiable y sin intereses lujuriosos o de conveniencia, pero esto no fue siempre cierto.
En algún momento de sus despreocupados días, conoció a una mujer peligrosa, no por su forma de ser en realidad, sino por su trato con los hombres. Algunos podrían decir que era promiscua, pero descarto ese termino, pues era más complejo. Él lo sabía, veía más en ella que cualquiera que hubiese compartido cama con ella, veía más que piel, había debilidad, miedo, soledad. Soledad que se anestesiaba por las noches, temor al abandono, un buen corazón.
Conforme fue descubriendo su interior, empezó a notar también su belleza física, la cual formó una combinación devastante para sus deseos. A pesar de ello, jamás quiso dejar de ser su amigo,tratando de engañar a su libido, a sus sentimientos, fingiendo que estaba bien. Así, vio decenas de hombres ir y venir, pero el seguía ahí, admirándola como una puesta de Sol. Entonces, es Sol se metió, y aquella noche finalmente fue honesto con ella y consigo mismo. Dijo todo lo que tenía, e hizo la pregunta, pero ella respondió con otra duda.
Desde ese día, los dos viven una mentira, que espero termine en unión, o un seguir adelante, porque él también es mi amigo.
viernes, 3 de marzo de 2017
El poeta acosador
Primer encuentro
Rayo de luz azul, ¿cómo esconderte entre tanto gris? siempre en mi mira, a un metro de mi libido, y yo deseándote más cerca. Hazme la noche con tu rechazo, que solo así dormiré entonces.
Segundo encuentro
Mírate tomando la mano de ese hombre, princesa de boca dorada. Tan querida, tan conforme y sin saber darte explicaciones del porqué. Pero puedo decir porqué te deseo bella castaña y es tal la razón que desafiarías a la gravedad para evitar caer en mis brazos. No hay escalera hacia tu corazón, pero si un par de manos para mi lujuria.
Rayo de luz azul, ¿cómo esconderte entre tanto gris? siempre en mi mira, a un metro de mi libido, y yo deseándote más cerca. Hazme la noche con tu rechazo, que solo así dormiré entonces.
Segundo encuentro
Mírate tomando la mano de ese hombre, princesa de boca dorada. Tan querida, tan conforme y sin saber darte explicaciones del porqué. Pero puedo decir porqué te deseo bella castaña y es tal la razón que desafiarías a la gravedad para evitar caer en mis brazos. No hay escalera hacia tu corazón, pero si un par de manos para mi lujuria.
Sustancias
He hallado los pergaminos perdidos de la dinastía Xhi. En ellos explican el origen del hombre desde su no tan descabellada perspectiva (considerando la época), el sueño de Shu Yun de hallar la paz interna siguiendo al pie de la letra la filosofía del Yin y el Yang, como una paz interna a través de una ira desatada externa. También había algunas predicciones del futuro que fueron bastante acertadas y algunas que parecen posibles, el secreto para vivir 150 años y más datos que desbordan en mi cabeza.
Aunque no recuerdo claramente todo, sé que no volveré a meterme eso.
El verdadero amante.
Amaba sin pedir nada a cambio, le temía a la soledad tanto como a la locura, juraba ser un amante entregado pero confundido, pues en su búsqueda de amor sólo uno podía ser verdadero, así que al mínimo desliz dudaba y todas sus creencias entraban en conflicto, a veces erosionando lentamente sus relaciones, aveces fulminándose al instante. Siempre viendo los rostros de las personas que pasaban, buscando aceptación, cariño, comprensión. Así fue hasta su último día.
Como olvidar al único verdadero amante.
martes, 28 de febrero de 2017
El gato.
Era un gato casero que soñaba con salir de casa. Sus cuidadores no se lo permitían, argumentando que era demasiado peligroso para él y que no podría valerse allá por sí mismo, pero ellos de vez en cuando salían y parecían divertirse. "Algo increíble debo estarme perdiendo" pensó.
Entonces un día, cuando alguien salía, se atravesó en el azote de la puerta, lo cual lo dejó algo atontado, pero también dejó la puerta abierta. Esta era su oportunidad. Bajó los cuatro pisos, llegando a la planta baja agotado por la falta de condición, pero eso no le impidió correr un poco entre los arbustos y las flores que había a su alrededor, se sentía fresco, sucio, pensando que así debía sentirse la libertad.
Poco después se encontró con otro gato, lo cual lo dejó perplejo, pues jamás había visto otro como el; la mayor diferencia, era que este gato era delgado y más ágil. Intentó saludarle, pero este lo atacó y logró aruñarlo antes de poder huir. Estaba confundido, nadie antes lo había atacado, no había razones para hacerlo, pues él era adorable y perezoso. Cuando empezó a recobrar el aliento, sintió hambre, pero no había comida cerca, no había platos con croquetas ni agua. Pidió comida a seres que se parecían a sus cuidadores, pero sólo recibió patadas y que jugasen con él, nada de alimento. Al cabo de un rato, empezó a llover. Era tan raro para él que cayese agua y no ver quien la tiraba, ni encontrar tampoco un lugar a donde correr, sólo esconderse. Debajo de un auto, pasó la noche temblando, lamentándose haber salido. Al día siguiente empezó a maullar en la puerta de su hogar, y luego de un rato abrieron, abrazándolo, cargándolo, acariciándolo. Lo alimentaron, lo llevaron al veterinario y se aseguraron que estuviese sano nuevamente. "Jamás debí haber salido"
Moraleja: Si no tienes huevos, no lo hagas.
lunes, 27 de febrero de 2017
El abuelo
-Abuelo, ¿porqué tienes que morir?
-Porque he hecho lo que tenía que hacer, conocí el amor y todas sus presentaciones, vi a mis hijos crecer y volverse personas de bien, cometí errores, pero al final me valieron más los aciertos. Me niego rotundamente a que llegue el día donde me vuelva una carga para los que me aman y al final, me olviden.
-No lo entiendo...
-Algún día lo harás.
Ese día llegó cuando escribía un trabajo de la escuela, y preguntaron que haría cuando llegase a viejo. También cuando buscaba mi primer trabajo, cuando conocí al amor de mi vida, y en el momento que conseguí todo lo que había querido. Entonces desperté.
Historia del bar
La vio al otro lado del bar, sentada sola en una mesa con un mojito. A pesar de venir con amigos, su mirada se perdía continuamente en la misma dirección, en la barra al lado del vaso con hierbabuena.
Ella siente que alguien le observa. Voltea a ver a los alrededores y nota al hombre, pero decide que no es diferente a los demás, que no se atreverá a arruinarle su soledad.
Él hombre nota que ella voltea, decide ser más precavido, pero también siente esperanza, esperando que ella vuelva a voltear y crear un sentimiento de complicidad, confusión, quizás deseo.
Ella pide otro trago. Mientras espera, voltea nuevamente y vuelve a notar esa mirada perseguidora. Se siente un tanto incómoda, pero no es nada nuevo, opta por pensar que aun existe decencia en el mundo.
Él nota un cruce de miradas, que en su mente duró el segundo más largo del año. Decide que hay oportunidad, así que prende un cigarrillo para calmar sus nervios y así verse más interesante.
Ella odia el cigarrillo. Pide otra bebida, voltea tratando de disimular pero le ha fallado. Al menos, debería sentir que esta incómoda y dejará su actitud acosadora.
Él nota otra vez su mirada. Definitivamente hay esperanza. Termina de golpe su cerveza, apaga el cigarrillo y camina con dudosa seguridad hacia la barra.
"No lo hagas, no vengas", piensa mientras escucha los pasos del hombre por encima de la música. Se gira un poco, intentando mostrar que no está disponible para él.
Él llega a la barra. Y suelta un "no he podido dejar de mirarte toda la noche, necesito saber como te llamas, te necesito en mi vida"
Ella abre la boca pero no pronuncia ni una palabra.
La bartender responde "me llamo Erika, mi turno acaba a las tres".
Ella pide otro trago.
Ella siente que alguien le observa. Voltea a ver a los alrededores y nota al hombre, pero decide que no es diferente a los demás, que no se atreverá a arruinarle su soledad.
Él hombre nota que ella voltea, decide ser más precavido, pero también siente esperanza, esperando que ella vuelva a voltear y crear un sentimiento de complicidad, confusión, quizás deseo.
Ella pide otro trago. Mientras espera, voltea nuevamente y vuelve a notar esa mirada perseguidora. Se siente un tanto incómoda, pero no es nada nuevo, opta por pensar que aun existe decencia en el mundo.
Él nota un cruce de miradas, que en su mente duró el segundo más largo del año. Decide que hay oportunidad, así que prende un cigarrillo para calmar sus nervios y así verse más interesante.
Ella odia el cigarrillo. Pide otra bebida, voltea tratando de disimular pero le ha fallado. Al menos, debería sentir que esta incómoda y dejará su actitud acosadora.
Él nota otra vez su mirada. Definitivamente hay esperanza. Termina de golpe su cerveza, apaga el cigarrillo y camina con dudosa seguridad hacia la barra.
"No lo hagas, no vengas", piensa mientras escucha los pasos del hombre por encima de la música. Se gira un poco, intentando mostrar que no está disponible para él.
Él llega a la barra. Y suelta un "no he podido dejar de mirarte toda la noche, necesito saber como te llamas, te necesito en mi vida"
Ella abre la boca pero no pronuncia ni una palabra.
La bartender responde "me llamo Erika, mi turno acaba a las tres".
Ella pide otro trago.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)